Cuando la vocación se lleva en la sangre: de los pasillos de la biblioteca al Bascom Palmer Eye Institute

Dr. Jaime D. Martínez

Mi historia con la oftalmología comenzó mucho antes de entrar a la escuela de medicina. Mi padre es  oftalmólogo y, desde niño, tuve la oportunidad de acompañarlo a congresos nacionales de la especialidad, particularmente, al congreso anual que durante muchos años se celebró en Cancún, Quintana Roo. Mientras para mi familia aquellos viajes representaban unas vacaciones, para mí eran la oportunidad de recorrer los pasillos del congreso, observar los equipos más recientes, escuchar algunas conferencias y conocer a los profesores que admiraba mi padre. Sin saberlo entonces, esos viajes despertarían una vocación que años después me llevaría a ejercer, investigar y enseñar oftalmología en el Bascom Palmer Eye Institute.

 

Crecí en Aguascalientes, México, hijo de padre mexicano y madre estadounidense. Vivir en un ambiente bicultural me permitió conocer distintas formas de entender la educación, la medicina y el trabajo profesional; una experiencia que más adelante facilitaría mi adaptación a un entorno internacional.

Imagen 1. (De izquierda a derecha) Dr. Víctor Pérez, Dr. Jaime D. Martínez, Dr. Lorenzo Martínez Lara (mi padre), Dr. Guillermo Amescua (mi mentor en fellowship), Dr. Alfonso Sabater, Dr. Allister Gibbons.

Estudié medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara dentro de su programa internacional. Durante la carrera, descubrí que disfrutaba tanto la atención de los pacientes como la investigación científica, por ello colaboré en la elaboración de artículos y asistí a congresos nacionales e internacionales. Fue precisamente en uno de aquellos congresos en Cancún, durante una conferencia del Dr. Víctor Pérez, que me convencí de desarrollar una carrera académica internacional; pues, más allá del contenido científico expuesto, me impresionó la manera en que el doctor integraba la atención clínica, la investigación y la docencia. 

 

Ese objetivo me llevó a conocer el Programa Harrington de la Universidad de Miami. Durante mi internado realicé una estancia en el Bascom Palmer Eye Institute, donde pasaba mis días entre las actividades hospitalarias y largas horas observando consultas, cirugías y sesiones académicas. Si alguien me preguntara qué conocí de Miami durante ese año, probablemente respondería que el hospital y la biblioteca.

 

En Bascom Palmer tuve la fortuna de conocer al Dr. Guillermo Amescua y a la Dra. Anat Galor, quienes me brindaron la oportunidad de participar en proyectos de investigación clínica. Aquella experiencia confirmó mi interés por la córnea y la superficie ocular, y demostró el enorme impacto que la investigación puede tener en la práctica clínica.

Imagen 2. Colegas del Bascom Palmer Eye Institute en la clínica de Naples, tras 6 años trabajando en esa increíble institución. A la extrema derecha se encuentra el Dr. Eduardo Alfonso, Chairman del Bascom Palmer Eye Institute, de 2007 a 2026.

Posteriormente regresé a México para realizar mi servicio social con la Dra. Valeria Sánchez Huerta, el Dr. Guillermo de Witt, el Dr. Everardo Hernández y el Dr. Jorge Ozorno, y luego la residencia en la Asociación para Evitar la Ceguera en México (APEC). Durante esos años fortalecí mi formación clínica, colaboré en más proyectos de investigación con colegas de México y Estados Unidos y publiqué mis primeros trabajos; experiencia que consolidó una actividad académica que continúa hasta la actualidad.


Al finalizar la residencia, enfrenté una de las decisiones más importantes de mi vida profesional: permanecer en México o perseguir el sueño de una formación internacional. Gracias al apoyo del Dr. Guillermo Amescua surgió la oportunidad de incorporarme a Bascom Palmer Eye Institute. En ese momento ya estaba casado y era padre de dos pequeñas hijas, por lo que emigrar significó asumir un reto familiar además de profesional. Ese mismo año recibí el Gillingham Pan-American Fellowship Award de la Asociación Panamericana de Oftalmología, reconocimiento que representó un gran impulso para continuar mi desarrollo académico.


Uno de los mayores desafíos fue obtener la licencia médica estadounidense. Después de varios años dedicado exclusivamente a la oftalmología, regresar al estudio de medicina general para presentar los exámenes USMLE exigió disciplina y perseverancia. Tras completar un año de investigación y dos años de fellowship en Córnea y Enfermedades Externas obtuve la licencia médica del estado de Florida e inicié mi carrera académica.

Durante cinco años trabajé en la sede de Naples, Florida, manteniendo una intensa actividad clínica, docente y de investigación. Más adelante, me trasladé a Miami para dirigir la nueva clínica satélite de Bascom Palmer en Doral, responsabilidad que continúo desempeñando el día de hoy. A lo largo de estos años avancé en la carrera universitaria hasta obtener el nombramiento de Associate Professor de la Universidad de Miami.


Además de mi actividad asistencial, una de las mayores satisfacciones de mi carrera ha sido la formación de residentes, fellows y médicos visitantes. Gran parte de esa filosofía la aprendí de mis mentores, especialmente del Dr. Guillermo Amescua, quien me enseñó que el verdadero impacto académico no solo se mide por las publicaciones o las cirugías realizadas, sino también por la capacidad de abrir oportunidades para las nuevas generaciones. Con ese mismo objetivo participo activamente en Pancornea, donde desarrollé el espacio educativo “Terapia de sillón con los expertos”, y colaboro en iniciativas que facilitan rotaciones internacionales para oftalmólogos latinoamericanos.


Trabajar tanto en México como en Estados Unidos me permitió comprender que el talento de los oftalmólogos latinoamericanos no tiene nada que envidiar al de otros países. Las principales diferencias radican en el acceso a recursos, investigación y colaboración multidisciplinaria. Cuando existen oportunidades y mentoría, nuestros especialistas pueden desarrollarse al más alto nivel internacional.

Imagen 3. Mi esposa, Mercedes González Ibarra, nuestros hijos y mis mentores: el Dr. Guillermo Amescua y el Dr. Jean Marien Parel (científico que, en paz descanse, falleció en 2025, inventor de grandes avances en oftalmología).

Fuera de la medicina, disfruto profundamente el tiempo con mi esposa y mis tres hijos. Me gusta acompañarlos en sus actividades escolares y deportivas; ellos han sido el apoyo constante detrás de cada decisión profesional que he tomado.


Si pudiera dar un consejo a quienes desean desarrollar parte de su carrera fuera de su país, les diría que no esperen el momento perfecto. Las oportunidades suelen llegar acompañadas de incertidumbre. La preparación académica es indispensable, pero también lo son la perseverancia, la capacidad de trabajo y la disposición para aprender de quienes nos rodean.


Al mirar hacia atrás comprendo que cada etapa de este camino fue posible gracias a personas que confiaron en mí cuando apenas comenzaba. Hoy considero un privilegio combinar la cirugía, la investigación y la docencia, pero mi mayor satisfacción será ofrecer a las nuevas generaciones las mismas oportunidades que un día cambiaron mi vida. Espero que mi historia transmita un mensaje sencillo: los sueños internacionales no pertenecen a quienes nunca sienten miedo, sino a quienes, a pesar de la incertidumbre, deciden dar el siguiente paso.

Imagen 4. (Izquierda) Foto con mi padre, el Dr. Lorenzo Martínez Lara, dando los primeros pasos en oftalmología. (Derecha) Yo actual, en Bascom Palmer, haciendo un Kpro con heads-up displays (HUD).