Volumen 12

 

Estimadas lectoras y estimados lectores: con gran entusiasmo, les doy la más cordial bienvenida al volumen 12 de Infoofta. A nombre del Comité Editorial, staff, colaboradores y patrocinadores, quiero agradecerles nuevamente su tiempo, confianza, comentarios y preferencia. Cada nueva entrega representa para nosotros la oportunidad de continuar creciendo como iniciativa de comunicación y, principalmente, de compartir información de utilidad para su práctica y ejercicio de la oftalmología.

 

Como en cada volumen, encontrarán contenidos preparados por diferentes especialistas y líderes de opinión, desarrollados para informar, actualizar y propiciar la reflexión. En esta ocasión, la línea creativa y el diseño editorial están inspirados en la investigación y la innovación, dos actividades estrechamente relacionadas que han impulsado el desarrollo de nuestra especialidad. A partir de este concepto, quiero compartir algunas ideas sobre el papel que tenemos los oftalmólogos clínicos en la generación de nuevo conocimiento.

 

La investigación puede comenzar con un hecho aparentemente sencillo: observar. Durante la consulta, en el quirófano o al dar seguimiento a nuestros pacientes, identificamos características clínicas, respuestas terapéuticas o desenlaces que despiertan nuestra curiosidad. Es posible que una manifestación no corresponda por completo con lo descrito, que un paciente responda de manera distinta a lo esperado o que encontremos un patrón repetido en varios casos. De estas observaciones surgen preguntas: ¿por qué ocurre?, ¿existe una explicación fisiopatológica?, ¿se ha documentado previamente?, ¿podría modificarse la forma en que diagnosticamos o tratamos una enfermedad?

 

El siguiente paso consiste en realizar una revisión crítica de la literatura y construir un marco teórico que nos permita conocer qué se sabe respecto al fenómeno observado. En algunas ocasiones encontraremos una respuesta bien sustentada; en otras, identificaremos información parcial, resultados contradictorios o un verdadero vacío en el conocimiento. Cuando la evidencia disponible no explica de forma aceptable nuestra observación, surge la posibilidad de formular una pregunta de investigación y diseñar un modelo que permita responderla. Así, una inquietud originada en la consulta puede transformarse en una hipótesis y, posteriormente, en un protocolo de investigación.

 

No todos los oftalmólogos tenemos que dedicarnos profesionalmente a la investigación, pero considero que todos deberíamos comprender sus principios y participar, en alguna medida, en actividades de investigación científica. La investigación clínica no es exclusiva de los grandes centros hospitalarios ni de quienes cuentan con grados académicos avanzados; el oftalmólogo que mantiene contacto cotidiano con los pacientes ocupa una posición privilegiada para reconocer necesidades no resueltas, identificar problemas relevantes y plantear preguntas con aplicación directa. La práctica clínica genera las preguntas; la investigación aporta las herramientas para responderlas.

 

De igual manera, debemos reconocer la importancia de la investigación en ciencias básicas. Muchos de los tratamientos, métodos diagnósticos y tecnologías que empleamos diariamente se originaron en estudios dirigidos a entender mecanismos celulares, moleculares, genéticos, inmunológicos o fisiológicos. La vinculación entre los investigadores básicos y los clínicos permite que los hallazgos del laboratorio puedan trasladarse hacia aplicaciones concretas y, a su vez, que las necesidades de los pacientes orienten nuevas líneas de estudio. Esta comunicación bidireccional es fundamental para una verdadera investigación traslacional.

 

Incorporar estas actividades a nuestra práctica también transforma la manera en que ejercemos la medicina. Investigar nos enseña a observar con mayor rigor, ordenar la información, reconocer sesgos, analizar resultados y cuestionar aquello que aceptamos por costumbre. ¿Cuántas preguntas relevantes aparecen durante nuestra consulta y se pierden al concluir la jornada? ¿Cuántas conductas repetimos porque siempre se han realizado de la misma manera? ¿Qué conocimiento podríamos generar si registráramos sistemáticamente nuestras observaciones? ¿Qué problemas de nuestra población continúan sin estudiarse?

 

Iniciar puede parecer complejo, especialmente ante las exigencias asistenciales y administrativas de la práctica. Sin embargo, un proyecto no tiene que comenzar como un ensayo clínico de gran escala, puede surgir de una serie de casos, una revisión bibliográfica estructurada, un análisis retrospectivo o la colaboración con colegas que compartan intereses similares. Lo importante es formular una pregunta clara, buscar asesoría metodológica, integrar un equipo de trabajo y reconocer las consideraciones éticas propias de toda investigación. La curiosidad es el punto de partida, pero el método, la disciplina y el trabajo colaborativo permiten convertirla en conocimiento confiable.

 

Respecto a los contenidos del presente volumen, publicamos un artículo especial acerca de la luz azul, en el que se revisan sus mitos y realidades a partir de la evidencia disponible. Se trata de un tema que genera numerosas preguntas entre nuestros pacientes y sobre el cual circula una gran cantidad de información, no siempre sustentada científicamente. Esperamos que este texto les brinde elementos útiles para la consulta, facilite la comunicación con los pacientes y contribuya a emitir recomendaciones mejor informadas.

 

En la sección “Nuestras voces” contamos con dos participaciones especiales: el Dr. Enrique Luis Graue Wiechers, académico consolidado y colega oftalmólogo que es exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México, presenta el artículo “Algunas reflexiones sobre la educación superior en México”, basado en su conferencia magistral que impartió durante el XXXVIII Congreso Mexicano de Oftalmología 2026. También, publicamos la participación del Dr. Roberto González Salinas “Los retos de la investigación y el arquetipo del innovador”, desarrollada a partir de su conferencia magistral en el mismo congreso. Ambos textos abordan, desde perspectivas complementarias, la formación, la investigación y la necesidad de construir entornos capaces de favorecer la innovación.

 

En “Espacio YZ” se presenta un tema especialmente valioso para quienes comienzan su trayectoria profesional: cómo iniciar un consultorio. A su vez, en “Consultoría visual” se revisan puntos clave sobre el marketing aplicado a la obtención de pacientes. Estos contenidos responden a situaciones que forman parte de la vida profesional, pero que pocas veces se abordan durante la formación médica. La organización de un consultorio, la comunicación, el posicionamiento profesional y la relación responsable con los pacientes requieren planeación, conocimientos y una visión estratégica, siempre dentro de un marco ético.

 

Otra novedad que nos entusiasma compartir es la creación de la sección “Avances e innovaciones”: un espacio pensado para presentar productos, tecnologías, dispositivos y avances que ya se encuentran disponibles comercialmente en nuestro país. Con frecuencia recibimos noticias sobre fármacos o desarrollos tecnológicos presentados en foros internacionales, pero que todavía permanecen en fases de investigación, aprobación o introducción al mercado. La intención de esta nueva sección es ofrecer información acerca de herramientas que ya pueden incorporarse a la consulta y a la práctica clínica, para que nuestros lectores conozcan no solo aquello que se vislumbra hacia el futuro, sino también lo que pueden utilizar en el presente.

 

Los invito a recorrer este volumen con curiosidad, apertura y espíritu crítico. Espero que sus páginas sean útiles para su práctica cotidiana, pero también que motiven nuevas preguntas y proyectos. La innovación no siempre comienza con una tecnología compleja; muchas veces nace de una observación bien hecha, de la voluntad de comprender un problema y de la decisión de buscar una respuesta. Como oftalmólogos, podemos ser usuarios del conocimiento, pero también tenemos la oportunidad y la responsabilidad de participar en su construcción.

 

Para finalizar, quiero agradecer enormemente a todas y todos los que hacen posible Infoofta: autores, revisores, colaboradores, proveedores, patrocinadores… Gracias por compartir su experiencia, su trabajo y su confianza con esta iniciativa. 

 

Dr. Axel Orozco Hernández
Editor en Jefe Infoofta